7 de octubre de 2022

La depresión y la ansiedad, dos graves secuelas de la pandemia

El aislamiento, la alteración en las rutinas cotidianas, los cambios en el trabajo, la disminución de los ingresos, la incertidumbre y el riesgo de infección por covid-19 se combinaron desde el inicio de la pandemia, hace ya dos años, para poner a prueba la salud mental de la población.

El resultado: una alta incidencia de los síntomas de depresión y ansiedad que, dicen los expertos, no discrimina grupos de edad.

Para el psiquiatra y psicoterapeuta Luis Rafael Serret, los gobiernos actuaron con prudencia frente a la covid-19, cuyo primer caso en el país fue confirmado un día como hoy del año 2020. No obstante, señala el experto, las medidas impuestas provocaron “un desajuste socioeconómico” y una limitación de las actividades cotidianas que pasaron factura a nivel psíquico a individuos y familias.

“Eso ha originado muchísima ansiedad, depresión y se han exacerbado patologías que ya existían, por ejemplo, el consumo de sustancias prohibidas y de sustancias que no son prohibidas, como el alcohol”, expresa el médico.

El pánico y la desinformación acentuaron este cuadro, en el que también entran alteraciones del sueño y del ritmo cardíaco.

Por otro lado, la cuarentena establecida en el país desde el 19 de marzo de 2020 provocó en muchos hogares desequilibrio y dificultades para el entendimiento mutuo.

“Yo hago mucha terapia de pareja y eso me aumentó”, comenta Serret.

Así como la covid se cebó en los pacientes con problemas médicos de base, los trastornos mentales afectaron en gran medida a personas que tenían predisposición a la depresión y la ansiedad.

Pero el dominicano no es un caso aislado.

“Está frágil la salud mental de la población mundial”, asevera la psicóloga clínica y terapeuta familiar Olga María Renville.

La profesional de la conducta cita la principal conclusión de un análisis publicado en febrero en la revista The Lancet y elaborado por una comisión de especialistas de once países: el mundo enfrenta una crisis de depresión sin precedentes.

Renville coincide con Serret en que, en la actualidad, los pacientes con depresión son mayoría en la consulta y advierte que el sentimiento de desesperanza característico de este trastorno, puede llevar al incremento en las ideaciones y los eventos suicidas.

Por si fuera poco -alerta- los niveles de depresión no solo se encuentran “por encima del promedio de lo que estamos acostumbrados a ver”, sino que afectan a diferentes generaciones: “Hay mucha depresión infantil, en adolescentes y envejecientes”, agregó Renville.

Investigación
Durante la pandemia, el 20 % de los dominicanos tuvo síntomas típicos de depresión, según un estudio conducido por investigadores de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Los síntomas descritos incluían poco interés o alegría por hacer las cosas (20.3 %) y sensación de estar decaído, deprimido o desesperanzado (19.6 %).

La investigación, presentada a principios de 2021, determinó que el 38.7 % de los participantes experimentó probables ataques de ansiedad. El 75.8 % de estas personas nunca antes había sufrido un episodio similar.

El 25 % presentaba cada vez más dificultades para relajarse, el 27 % se sentía ansioso, preocupado o con miedo la mayor parte de los días y el 29.9 % mostraba preocupaciones recurrentes.

“La pandemia ha supuesto un estrés importante para todas las personas del mundo, y este ha venido asociado a emociones como el miedo, la tristeza, la ira y también a la ansiedad y la depresión”, dice Zoilo García, uno de los autores principales del estudio.

Si no se aborda la crisis de salud mental generada por la pandemia, vaticina el psicoterapeuta e investigador, se irán cronificando los síntomas de ansiedad y depresión y aumentará la prevalencia de trastornos emocionales y de situaciones de violencia asociadas a ellos.

Como consecuencia, continuará en alza la búsqueda de atención especializada, generando un reto para los centros y servicios de salud mental del país, que, en opinión de García, han tenido que adaptarse a la nueva realidad “afrontando una demanda creciente con recursos menguados”.

OPINIÓN
ZOILO GARCÍA
Doctor en cognición, emoción y estrés

Las mujeres son las más afectadas
El impacto de la pandemia no ha sido un fenómeno homogéneo, ya que los factores socioeconómicos y las estrategias de que disponen las personas para afrontar esta situación, hacen variar los niveles de vulnerabilidad.

Tal como se ha reportado en investigaciones internacionales, en la población dominicana las mujeres presentan mayores síntomas de depresión, ansiedad generalizada y pánico. La existencia de tasas de prevalencia de sintomatología emocional más alta en mujeres ya ha sido comunicada incluso en estudios previos a la pandemia, por lo que resulta esperable que las mujeres se hayan visto más afectadas. Un factor importante para considerar es que las mujeres experimentan mayores niveles de conflicto familia-trabajo. El cierre de las escuelas y la imposibilidad de contar con el apoyo de personal doméstico llevó a que muchas mujeres experimentaran mayor sobrecarga y estrés en relación con los hombres.

Los dominicanos más jóvenes presentaron mayor sintomatología emocional. La mayor prevalencia de síntomas de depresión, ansiedad generalizada y pánico en jóvenes menores de 23 años puede ser atribuida a diferentes factores. El marcado aumento de la sensibilidad social y la importancia de los compañeros en este grupo etario pudieron aumentar la vulnerabilidad de este grupo a desarrollar diversas formas de trastornos mentales durante el confinamiento. De esta manera, la imposibilidad para asistir a eventos sociales, compartir actividades con amigos, realizar actividades deportivas o de esparcimiento, puede haber generado sentimientos de soledad, desconexión, aburrimiento y nerviosismo.

Otro grupo de mayor vulnerabilidad fueron los solteros, entre los que se observó una mayor prevalencia de síntomas depresivos. Este hallazgo es coherente con investigaciones previas, aunque en otros estudios las personas divorciadas y viudas también experimentaban mayores niveles de depresión. La sensación de soledad parece ser el factor que más influye en el desarrollo de síntomas de depresión y, en menor medida, de ansiedad. El hecho de estar casado o tener hijos aparece constituir un factor protector y muchas personas solteras debieron afrontar el confinamiento en soledad.

En cuanto al nivel de educación, se observó que los dominicanos con menor nivel educativo presentaban más síntomas de depresión, ansiedad y pánico que aquellos con mayor nivel educativo. Algo semejante ocurre con la situación laboral, donde se observa que los dominicanos sin empleo y con menores ingresos padecen mayores síntomas de depresión. El estrés financiero, la imposibilidad de trabajar y satisfacer necesidades básicas, la sensación de poca valía personal y la desesperanza, aparecen como los principales factores asociados al desarrollo de síntomas depresivos.

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