7 de octubre de 2022

Boris Johnson se someterá este lunes a una moción de censura interna de sus diputados

El primer ministro británico, Boris Johnson, será sometido este mismo lunes por la tarde a una moción de censura interna después de que el Partido Conservador recibiese las suficientes cartas para poner en marcha la votación.

Impulsado por los rebeldes de su propio partido, el «golpe del Jubileo» se ha consumado con el anuncio oficial de que más de 54 diputados conservadores han remitido cartas pidiendo la dimisión de su líder, hundido en las encuestas de popularidad por el impacto del escándalo del Partygate.

La votación ha sido fijada para el lunes entre las seis y las ocho de la tarde (una hora más en España) Johnson necesita el apoyo de al menos el 50% de los diputados conservadores (180) para poder seguir en su puesto.


Si obtiene el respaldo, podrá seguir teóricamente en su puesto durante un año más. Si pierde, el Partido Conservador convocaría un concurso similar al que siguió a la caída de Theresa May en el 2019 y propició el ascenso del propio Johnson, que a finales de ese año logró la mayoría absoluta frente al laborista Jeremy Corbyn.

El propio Johnson, visiblemente alterado por las maniobras de su partido durante las celebraciones del Jubileo de Platino, desafió a los diputados rebeldes alegando que «da la bienvenida a la oportunidad de defender la permanencia en el puesto y acabar con las especulaciones de estos meses»

Los abucheos en la catedral de St. Paul fueron un presagio de lo que le esperaba a Boris Johnson tras los fastos del Jubileo de Platino. El ‘premier’ se enfrenta la insurrección creciente entre los diputados ‘tories’, que han forzado una moción de censura contra su propio líder, en sus horas más bajas por la resaca del ‘Partygate’.

Boris Johnson es hoy por hoy el miembro peor valorado de su propio Gobierno entre las bases conservadoras. El 56% de los votantes cree que el premier ha mentido al público y el 57% piensa que «no está en contacto con la clase trabajadora». Otra reciente encuesta da al Partido Conservador a 20 puntos por detrás del Partido Laborista (28% a 48%) en las elecciones especiales en Wakefield, hasta ahora símbolo de la reconquista ‘tory’ en el ‘cinturón rojo’ del norte de Inglaterra.

El ‘premier’ está perdiendo preocupantemente a sus aliados, como la ‘brexitera’ Andrea Leadsom, que la semana pasada criticó «los fallos inaceptables de su liderazgo». Los pesos pesados del partido, como el ex secretario de Exteriores William Hague consideran que la moción de censura es inevitable. Y fuentes internas de los ‘tories’ aseguran a ‘The Sunday Times’ que el número de insurrectos ha llegado ya a los 67, suficientes para ponerle contra las cuerdas.

Johnson se las prometió muy felices y aseguró sentirse incluso «vindicado» tras la publicación íntegra del informe interno de la alta funcionaria Sue Gray sobre el ‘Partygate’. La complacencia inicial y la manera calculadamente ambigua con la que aceptó su «responsabilidad» por la falta de liderazgo (la policía impuso al final 126 multas por violaciones de las reglas del Covid, incluida una para él) le han terminado pasando factura.

La reacción de Downing Street en defensa de su inquilino en apuros, en contraste con las anteriores réplicas de su Gobierno cerrando filas en su defensa, ha sido también lenta y tardía. Su jefe de comunicaciones Gutto Harri ha contribuido a su manera a la bola de nieve al confesar que aprovechó la pausa del Jubileo de Platino para ver el ‘Julio César’ de Shakespeare, sin necesidad de mencionar quién interpreta el papel de Bruto en la vida real, presto a asesinar a su líder.

‘The Daily Mail’, que sigue defendiendo a Johnson contra la rebelión de los «diputados patéticos y narcisistas», ha identificado como Bruto al diputado Aaron Bell, que en febrero confirmó el envío de una carta pidiendo su dimisión por las fiestas en Downing Street, indignado por las restricciones en el funeral por su abuela en 2020, durante los confinamientos.

Otro aspirante a Bruto es el ex secretario de Exteriores Jeremy Hunt, viejo rival por el liderazgo conservador. Aunque públicamente ha declarado que no es el momento para cambiar de líder, Hunt participó hace dos semanas en una reunión clandestina de ‘tories’ rebeldes y podría estar preparando su segundo asalto.

Entre los posibles candidatos está también el presidente del comité parlamentario de Asuntos Exteriores Tom Tugendhat, veterano de las guerras de Afganistán e Irak y uno de los primeros en quitarse el guante ante Johnson. La secretaria de Exteriores, Liz Truss, sigue siendo una de las mejores situadas, en rivalidad con el secretario de Educación, Nadhim Zahawi, el principal responsable de la campaña de las vacunas. El secretario del Tesoro, Rishi Sunak, ha experimentado en pocas semanas una caída vertiginosa en el ránking de popularidad, mientras el miembro mejor valorado del Gabinete Johnson es el ministro de Defensa, Ben Wallace.

ANIQUILACIÓN O CAMBIO

Michael Tory, un financiero que ha donado al Partido Conservador más de 400.000 euros en la última década, ha añadido más leña al fuego advirtiendo que los ‘tories’ se enfrentan «a la aniquilación en las próximas elecciones y en los próximos diez años» si no se produce «un cambio inmediato de líder».

Los recientes sondeos y el descontento con Johnson que los propios votantes ‘tories’ han expresado en las últimas semanas a sus diputados han disparado las alarmas. «La baza ganadora de Johnson era la popularidad, y la reacción de la gente a su llegada a St. Paul es una indicación de que ha dejado de ser popular», declara a ‘The Guardian’ un ex miembro de su Gobierno que prefiere no identificarse.

«Los abucheos muestran que la gente está harta de este Gobierno, y en particular por su actitud ante la crisis del coste de la

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