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Santo Domingo, República Dominicana. – La diversidad existente dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA) ha llevado a investigadores y especialistas a plantear la posibilidad de que, en el futuro, algunas personas actualmente diagnosticadas con autismo nivel 1 puedan recibir una clasificación diferente dentro de los sistemas diagnósticos.
La discusión surge debido a la amplitud del espectro y a las grandes diferencias que pueden existir entre las personas que reciben un diagnóstico de TEA.
Actualmente, bajo una misma categoría diagnóstica se encuentran personas con lenguaje funcional, autonomía y necesidades de apoyo relativamente menores, así como otras que no utilizan lenguaje oral y requieren acompañamiento permanente para comunicarse, desenvolverse y realizar actividades de la vida cotidiana.
Un espectro con grandes diferencias
La psicóloga e investigadora Uta Frith ha señalado precisamente este desafío: el espectro autista se ha ampliado de tal manera que las diferencias entre algunas personas diagnosticadas pueden ser considerablemente grandes.
Esta diversidad ha generado un debate entre especialistas sobre si los sistemas de clasificación actuales logran describir adecuadamente las distintas experiencias y necesidades de las personas dentro del espectro.
Sin embargo, cualquier eventual modificación de las categorías diagnósticas debe considerar un aspecto fundamental: una nueva etiqueta no debe significar la pérdida de apoyos o servicios necesarios.
El nivel 1 no significa ausencia de dificultades
Una persona con autismo nivel 1 puede estudiar, trabajar y llevar una vida independiente y, al mismo tiempo, enfrentar dificultades importantes relacionadas con la comunicación social, la sobrecarga sensorial, la ansiedad, la adaptación a los cambios y el agotamiento.
Por esta razón, el hecho de que una persona tenga un alto grado de autonomía no significa necesariamente que no requiera comprensión, adaptaciones o determinados tipos de apoyo.
Del mismo modo, las personas con mayores necesidades de apoyo merecen que estas sean reconocidas y atendidas sin comparaciones ni minimizaciones.
El desafío: diagnósticos que reflejen las necesidades reales
El debate sobre una posible modificación de las clasificaciones busca, en última instancia, que los sistemas diagnósticos puedan reflejar con mayor precisión la diversidad existente dentro del espectro.
Más allá del nombre utilizado para describir una condición, especialistas y familias coinciden en la importancia de que cada persona sea evaluada de manera individual y que los apoyos respondan a sus necesidades reales, independientemente de su nivel de autonomía.
Cualquier cambio futuro en las categorías diagnósticas deberá, por tanto, procurar una mayor precisión sin perder de vista que detrás de cada diagnóstico existe una persona con características, capacidades y necesidades particulares.
Fuente: Aprendizaje TEA / Autismo.
