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La presidencia chipriota del Consejo de la UE abrió este jueves en Nicosia una reunión informal de ministros de Justicia e Interior con el endurecimiento de la política migratoria, el refuerzo de las deportaciones y la protección de Schengen en la agenda, mientras que Alemania impulsa en paralelo unas conversaciones para crear centros de retorno fuera de Europa.
«Los ministros en el encuentro de hoy abordarán cómo salvaguardar Schengen evitando movimientos secundarios. Schengen se basa en confianza y responsabilidad compartida», dijo el ministro chipriota de Justicia y Orden Público, Costas Fitiris, ante la prensa.
En la reunión se abordarán las deportaciones y regresos voluntarios y la prevención de la migración secundaria (entre diferentes países de la UE), además de un bloque dedicado a posibles expulsiones y retornos voluntarios a Afganistán y Siria.

Afganistán, gobernado por los talibanes, y Siria, bajo un nuevo régimen islamista tras la caída de Bachar al Asad en 2024, siguen registrando episodios de violencia y graves denuncias de abusos y represión, según organizaciones de derechos humanos y la ONU.
Amnistía Internacional y organismos como ACNUR advierten del riesgo de vulnerar el derecho internacional y han criticado las deportaciones a ambos países por el peligro de tortura o malos tratos.
La atención en Nicosia se concentra también en un encuentro paralelo impulsado por el ministro de Interior alemán, Alexander Dobrindt, para localizar posibles centros de retorno en terceros países, con la idea de trasladar a migrantes que entren de forma irregular a instalaciones fuera del bloque, una idea rechazada por el gobierno de España.
Alemania, Países Bajos, Austria, Dinamarca y Grecia, con la participación del comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, han formado un «grupo de trabajo» para trazar una hoja de ruta y empezar a buscar ubicaciones para esos centros, explicó el ministro germano.
Dobrindt defendió a su llegada a la reunión «modelos innovadores» que buscan «poner más orden» en el sistema migratorio y expresó su intención de que este grupo pueda cerrar este año posibles acuerdos con países terceros.
Esta tarea, recalcó el ministro, no puede recaer solo en la Comisión Europea, aunque se hará en coordinación con Bruselas.
Dobrindt evitó este jueves señalar los países concretos con los que barajan tener contactos.
Asimismo, defendió reforzar los programas de retorno voluntario y afirmó que en Alemania se ha apoyado a más de 4.000 personas para regresar voluntariamente a Siria, programa que pretende ampliar, mientras reclamó que la Comisión se implique en la reconstrucción de Siria para que existan «perspectivas» de retorno.
Por su parte, el ministro del Interior de Austria, Gerhard Karner, señaló que la presidencia chipriota ha puesto el foco en las devoluciones voluntarias y expulsiones, y subrayó que Siria y Afganistán estarán «en el centro» de las conversaciones de hoy.
El diario austríaco ‘Der Standard’ informó en diciembre que Austria ha sondeado en Uganda, en África oriental, la instalación de centros para solicitantes de asilo rechazados.
Este país también aparece en los planes de Países Bajos para establecer centros de deportación en terceros países.