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Nairobi.- Las inversiones que contribuyen a la destrucción de la naturaleza fueron treinta veces mayores que las que favorecen su preservación en 2023 a nivel global, alertó este jueves el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Por cada dólar que el mundo invierte en proteger la naturaleza, se gastan 30 dólares en destruir el medio ambiente, según indicó el PNUMA, con sede en Nairobi, en el informe «Estado de Financiación para la Naturaleza 2026».
«Mientras la financiación de soluciones basadas en la naturaleza avanza lentamente, las inversiones y subvenciones perjudiciales siguen aumentando. Este informe ofrece a los líderes una hoja de ruta clara para revertir esta tendencia y trabajar con la naturaleza, en lugar de contra ella», dijo en un comunicado la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen.
Según el estudio, el mundo gastó 7,3 billones de dólares en 2023 en inversiones negativas para el medio ambiente, mientras las inversiones en las llamadas «soluciones basadas en la naturaleza» se situaron muy por debajo, en 220.000 millones de dólares.
Las flujos de capital negativos registrados incluyen 4,9 billones de dólares de inversiones privadas en sectores como los servicios, la industria, la energía y las materias básicas, mientras los otros 2,4 billones provienen de «subvenciones (públicas) perjudiciales» en ámbitos como los combustibles fósiles, la agricultura o el uso del agua.
«Estos flujos socavan los avances en materia de clima, biodiversidad y restauración de la naturaleza. Reformar y reorientar este capital es una poderosa palancas de cambio», destaca el informe.
Mientras la mayor parte de las inversiones negativas provienen del sector privado, el 90 % de las positivas vienen de fondos públicos, pero, según el PNUMA, «hay potencial para un aumento significativo (de inversiones privadas en soluciones basadas en la naturaleza) con los incentivos económicos adecuados».
Así, el informe propone al sector privado varias áreas con potencial, como la agricultura regenerativa, la silvicultura sostenible, la restauración de ecosistemas, los créditos de biodiversidad y de carbono, bonos vinculados a la naturaleza o las cadenas de suministro certificadas (para asegurar que son sostenibles).
Las «soluciones basadas en la naturaleza» engloban acciones para proteger, gestionar de forma sostenible y restaurar ecosistemas naturales, como las citadas anteriormente, pero también en muchos otros ámbitos.
«Las oportunidades relacionadas con la naturaleza van más allá de la protección y la restauración: existen en todos los sectores de la economía, incluidos la alimentación, la construcción, los servicios públicos, la industria extractiva, la moda y muchos más», puntualizó el PNUMA.
La agencia destacó que estas soluciones suelen ser más efectivas cuando están alineadas con el liderazgo de las poblaciones locales y los contextos sociales, culturales y ecológicos de cada lugar.
El informe también nombra iniciativas que ya se han impulsado alrededor del mundo, como el reverdecimiento de las zonas urbanas para aliviar el calor, la integración de la naturaleza en las infraestructuras viarias y energéticas (por ejemplo, situando parques solares en zonas naturales) o los canjes de deuda por naturaleza.
Aunque la financiación global para el desarrollo sigue siendo «fundamental» para ampliar las soluciones basadas en la naturaleza en los países pobres, sus presupuestos «están sometidos a una fuerte presión debido a la situación geopolítica», advirtió el PNUMA, en un contexto marcado por los recortes de ayuda internacional impuestos por EE.UU. y varios países europeos en el último año.
Según el estudio, las inversiones positivas deberían multiplicarse por 2,5, hasta alcanzar los 571.000 millones de dólares al año para 2030, a fin de cumplir con los objetivos establecidos en tratados como el Convenio Sobre la Diversidad Biológica (CBD), la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (CMNUCC) o la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación (CNULD