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La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, en inglés) destacó las dificultades que enfrentan las economías vulnerables que dependen de la importación de petróleo ante las perturbaciones que se están generando en el estrecho de Ormuz y sus repercusiones en el sistema energético mundial.
La organización expone que las economías vulnerables podrían ver aumentar los costos de importación de petróleo en US$20 mil millones al año, una variación de la factura neta de importación de petróleo ante un aumento del precio del 50%, suponiendo que las cantidades se mantuvieran sin cambios a los niveles de 2024.
Entre Pequeños estados insulares en desarrollo con un aumento en la factura de importación de petróleo superior al 0,5% del PIB se encuentra República Dominicana cuya proyección de incremento es de 1.5%. Por encima se encuentran San Cristobal y Nieves (1.5%), Barbados (1.8%), Seychelles (2.0%), Cabo Verde (2.2%), Islas Marshall (2.4%), Belice (2.5%), Santa Lucia (2.6%), Jamaica (2.8%), Samoa (3.0%), Fiyi (3.2%), Mauricio (4.2%), Tonga (4.4%), Maldivas (5.2%), y Vanuatu (5.8%).
La Unctad señala que ante la situación algunas economías vulnerables necesitarán asegurar suministros de petróleo alternativos.
Entre los desafíos que está generando la situación, la organización refiere el aumento de los costes del transporte y los combustibles, incrementando así el coste total de los bienes, las presiones inflacionarias generalizadas y el incremento de la presión fiscal en las economías vulnerables que son importadoras netas.
Apunta que, ante este panorama, los países vulnerables se podrían ver obligados a tomar decisiones difíciles entre proteger a los hogares de los aumentos repentinos de precios y mantener los servicios esenciales y la inversión a largo plazo, incluido el desarrollo En una publicación, la Unctad sostiene que las economías vulnerables están en primera línea de alto impacto y refiere que de las 75 economías, países menos adelantados (PMA) y pequeños estados insulares en desarrollo (PEID), 65 dependen del petróleo importado.
Para estos países, el aumento de los precios de la energía se traducirá en mayores costos y difíciles decisiones entre cubrir las facturas de combustible e invertir en servicios públicos esenciales, lo que afectará a casi mil millones de personas. Agrega que sin medidas paliativas, estas crisis afianzarán aún más las vulnerabilidades estructurales.
Al cierre de este miércoles, el barril de petróleo WTI, de referencia en República Dominicana, cerró ligeramente a la baja ubicádose en US$95.46.
Analistas proyectan que el crudo oscilará entre 90 y 100 dólares por barril, generando presiones inflacionarias y afectando el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense.
