Austin (EE.UU.),- Las petroleras que operen en Venezuela podrán pagar impuestos locales y gravámenes al Gobierno de este país latinoamericano sin ser sancionadas por Estados Unidos, según indicó este miércoles el Departamento del Tesoro.
En una licencia emitida hoy por la Oficina de Control de Activos (OFAC), Washington indicó que, para evitar las sanciones, las empresas que deseen operar en Venezuela deben depositar todos los pagos de impuestos nacionales o regalías energéticas al Gobierno venezolano en una cuenta controlada por EE.UU.
Esta nueva regulación llega poco menos de un mes después de que el Gobierno de Trump emitiera una licencia general que levantó las sanciones a algunas transacciones comerciales con crudo venezolano, allanando el camino para que las principales petroleras estadounidenses vuelvan a operar en el país suramericano.
Esta licencia es un permiso más generalizado que el que hasta ahora emitía Washington de manera individual (como en el caso de Chevron) desde que el expresidente Joe Biden levantó temporalmente las sanciones al sector energético venezolano en 2024.
Sin embargo, la medida impuso condiciones bastante específicas y prohibiciones importantes.
Entre ellas, que los contratos que las empresas estadounidenses logren con el Gobierno de Venezuela o PDVSA, la petrolera estatal, deben ser regidos por leyes estadounidenses y establecer que cualquier resolución de disputas se haga en EE.UU..
Durante su primer mandato, en 2019, Trump sancionó la industria petrolera venezolana, provocando un duro golpe a la economía del país, que depende en su mayoría de las exportaciones de crudo.
Tras una intervención militar por parte de Washington en Caracas el pasado 3 de enero, que acabó con el arresto de Maduro y su esposa, Cilia Flores, y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos por supuesto narcotráfico, Trump ha presionado a las grandes petroleras estadounidenses para que vuelvan a invertir en el país suramericano.
Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de crudo del mundo, unos 303.000 millones de barriles, equivalentes al 17 % del total global.
La mayor parte se encuentra en la Faja del Orinoco, en forma de crudo extrapesado que requiere tecnología avanzada y grandes inversiones para ser explotado.
Chevron es la única petrolera estadounidense que aún mantiene operaciones en Venezuela y a la que el Departamento del Tesoro, a través de OFAC, ha concedido una licencia para poder importar crudo.
El gigante petrolero aceptó en 2007 permanecer en el país, después de que el entonces presidente Hugo Chávez nacionalizara los últimos yacimientos operados por el sector privado, obligando a las grandes compañías extranjeras a aceptar un control mayoritario del Estado, a través de Petróleos de Venezuela (PDVSA), o abandonar el país.
Las empresas mixtas de Chevron y PDVSA en Venezuela aportan alrededor del 27 % de la producción nacional, unos 242.000 barriles diarios.