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Ulises Polanco, combatiente contra la tiranía trujillista y uno de los 13 sobrevivientes de esa época de terror, proclamó que “el ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo trazó la ruta hacia la democracia en República Dominicana”, y lamentó que la sociedad no le dé la justa dimensión a su ejecución.
Polanco, quien fue encarcelado y torturado en la temida cárcel de La 40, afirmó que “gracias al ajusticiamiento de Trujillo hoy vivimos en un sistema democrático que muchos países del mundo envidian. Por tanto, es importante orientar a la población sobre la importancia de la eliminación física del caudillo que sometió al país durante 30 años de la dictadura más cruel de la historia de América Latina y el Caribe, con el objetivo de crear conciencia para evitar la repetición de un régimen tan aterrador”.
Y añadió:
“La mayoría de los dominicanos no conoce lo que ocurrió durante las tres décadas de la dictadura más sangrienta de la región. Por tal razón, entiendo que se debe incluir una asignatura en el sistema educativo dominicano y que las universidades deben orientar a los jóvenes sobre esa triste y dramática realidad histórica que sumergió a la nación en un abismo marcado por la violación de los derechos humanos fundamentales, crímenes horrendos de Estado y la aniquilación de todas las libertades”.
“No importaron las torturas a las que me sometieron los verdugos al servicio de Trujillo para detener mi lucha contra la dictadura; por el contrario, fortalecieron mi espíritu patriótico y mi determinación de continuar luchando sin tregua por la liberación del país de esa etapa funesta de nuestra historia”, subrayó Polanco.
“Recuerdo —narró Ulises Polanco— que en el año 1958 fui condenado a 20 años de prisión porque Peña Rivera y otros miembros del Servicio de Inteligencia me sorprendieron con las armas que iban a ser utilizadas para ajusticiar a Rafael Leónidas Trujillo en Puerto Plata. Me atraparon entre Navarrete y Altamira, pero eso no me intimidó, ya que tenía conciencia de la importancia de erradicar la tiranía y, de esa manera, hacer florecer la democracia”.
“De los jóvenes que asumimos el compromiso patriótico con la libertad, recuerdo a Samuel Arias Vargas, padre de Samuel Arseno Arias, actual juez de la Suprema Corte de Justicia. Él siempre me inspiró a continuar la lucha hasta derrocar al tirano”, relató.
Investigación
Tras salir de la cárcel, gracias a la intervención de una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyos integrantes descubrieron que permanecía recluido en una celda de aislamiento, se dedicó a investigar todos los acontecimientos registrados durante los 30 años de la dictadura trujillista.
“Por eso hoy soy una de las personas con mayor conocimiento sobre esa fase dolorosa de la historia dominicana. Incluso entrevisté a quienes me torturaron en las celdas de La 40 y de La Victoria, donde estuve encerrado por mis ideas revolucionarias y por mi combate al trujillismo”, expresó.
“Mi abogado de oficio fue don César Estrella Sadhalá. Cuando me trasladaban a Ciudad Nueva para una audiencia, la joven Milagros Ortiz Bosch y otros jóvenes interpretaron las notas del Himno Nacional y reclamaron mi libertad. Ortiz Bosch logró burlar el cerco militar y me entregó una funda con alimentos, lo que evidenció que el movimiento antitrujillista estaba cobrando fuerza en todos los espacios”, precisó Polanco.
“Supimos de la muerte de Trujillo —recuerda— estando presos, porque una dama de Santiago le envió un bizcocho a su esposo, quien también guardaba prisión, y dentro del mismo insertó una nota en la que explicaba los detalles del ajusticiamiento”.
“También mantuve buenas relaciones con el oficial Antonio Imbert Barrera, quien me detalló lo que ocurrió la noche del 30 de mayo de 1961. Una de las cosas de las que me enteré fue que el teniente Amado García Guerrero se integró al plan para ajusticiar al sátrapa porque le prohibieron casarse con su novia, residente en La Romana, debido a que su familia era antitrujillista”, expuso Polanco.
“Me entristece profundamente y constituye un dolor permanente observar cómo murieron varios compañeros a causa de las torturas y el hambre. Fue algo horrible”, comentó durante una entrevista.
Conforme a su relato, la primera reunión para planificar el ajusticiamiento de Trujillo se celebró en la entonces autopista Duarte en construcción y fue encabezada por Antonio de la Maza y César Estrella Sadhalá.
“Otro recuerdo que permanece grabado en mi memoria es que estuve en una celda de La Victoria donde había estado encarcelada Minerva Mirabal. Allí dejó escrito: ‘Dulce y decoroso es morir por la Patria’, lo que afianzó mi disposición de proseguir la lucha por la justicia, la libertad y la democracia”.
“En esta ocasión —planteó Polanco— insto al pueblo dominicano a estudiar los 30 años de crueldades cometidas durante la dictadura de Trujillo, con el objetivo de aprender de esa etapa oscura de nuestra historia y crear conciencia para impedir la repetición de regímenes similares. Todos debemos cumplir con el deber de salvaguardar la democracia representativa y participativa para garantizar el bienestar y la felicidad de los dominicanos”.
